LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL RESPONSABLE: UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS


¿Son las máquinas y sistemas que utilizan esta tecnología lo suficientemente autónomos para discernir entre el bien y el mal, entre lo legal e ilegal, entre lo ético y lo inmoral? ¿Pueden ser considerados responsables jurídicamente por sus acciones y consecuencias? ¿Dónde recae la responsabilidad real?

El avance vertiginoso de la Inteligencia Artificial (IA) y su creciente aplicación en diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana merece una profunda reflexión por parte de la comunidad y una llamada de atención a nuestro entorno jurídico. La IA, con su extraordinaria capacidad de aprendizaje y su influencia en la toma de decisiones, nos obliga a examinar la responsabilidad que compartimos con esta tecnología. 

¿Son las máquinas y sistemas que utilizan esta tecnología lo suficientemente autónomos para discernir entre el bien y el mal, entre lo legal e ilegal, entre lo ético y lo inmoral? ¿Pueden ser considerados responsables jurídicamente por sus acciones y consecuencias? ¿Dónde recae la responsabilidad real?

Declaraciones como las de Sam Altman, que tras lanzar Chat GPT y tener millones de usuarios, dice estar asustado por los riesgos que puede suponer el uso de esta tecnología; o la solicitud de una moratoria por parte de Elon Musk y Steve Wozniak para detener experimentos de IA a gran escala hasta que exista una regulación, son actos de conciencia y responsabilidad Lo que antes parecía ciencia ficción en la gran pantalla ahora se presenta como una realidad palpable.

La velocidad de desarrollo y adopción de la IA contrasta con la ausencia de una regulación sólida y una supervisión adecuada, lo que podría dar lugar a consecuencias no deseadas. Europa tiene ya una propuesta de Reglamento de IA (Ley de Inteligencia Artificial), sin embargo, comienza ahora su fase negociadora entre los Estados Miembros para aprobar el texto definitivo y se prevé que no será antes del 2026. Este Reglamento o Ley no otorga personalidad jurídica propia a la IA porque por muy autónoma que pueda llegar a ser o ser la IA, detrás de esta tecnología hay siempre un fabricante, proveedor, cliente y usuario de la misma. 

La verdadera responsabilidad recae en las personas jurídicas y los individuos que están detrás o utilizan esta tecnología, no en las máquinas.

Por ello y mientras no exista una regulación clara y aplicable, las organizaciones y los ciudadanos tienen el deber cívico y moral de supervisar y controlar el desarrollo y uso de la IA. Esto va más allá de las interpretaciones que puedan darse sobre la aplicación de la teoría del daño y el nexo causal entre los actores y el daño causado. 

La forma en que se entrene el algoritmo y su capacidad, depende de nosotros; esto es una responsabilidad compartida por todos.

Como organización, las empresas, instituciones y entidades en general pueden establecer un modelo organizativo que garantice que los desarrollos propios o tecnologías adquiridas de terceros que utilicen IA estén sujetos a supervisión. Esto implica asegurar que sean seguros, transparentes, trazables, no discriminatorios y respetuosos de los derechos humanos y del medio ambiente. Este modelo estaría basado en tres componentes claves:

Principios Fundamentales de IA Responsable: Estos principios, en consonancia con los valores de la organización, deben ser la base de todos los proyectos que involucren tecnología de IA. Esto incluye el respeto a la autonomía humana, la prevención del daño, la equidad y la transparencia.

Metodología de Supervisión: Se debe implementar una metodología específica que permita supervisar todo el ciclo de vida de un proyecto de IA, desde su concepción hasta su ejecución, con mecanismos de control y seguimiento.

Órgano de Gobierno de IA Responsable: Se recomienda la creación de un Comité de IA Responsable, compuesto por representantes de áreas como Legal, Cumplimiento, Privacidad, Tecnología de la Información, Seguridad de la Información, Recursos Humanos y Compras. Este comité garantizaría el cumplimiento de los principios y la metodología, además de mantener un registro de todos los proyectos relacionados con la IA.

Además, como ciudadanos y usuarios de la IA, podemos contribuir al control de esta tecnología de dos formas fundamentales: 

Proteger Nuestros Datos: Dado que los sistemas de IA se basan en datos, debemos asegurarnos de que las políticas de privacidad cumplan con las regulaciones de protección de datos cuando compartimos nuestra información con esta tecnología.

Utilizar la IA Responsablemente: Al utilizar la IA, debemos proporcionar instrucciones (prompts) adecuadas y éticas, asegurándonos de que la herramienta se entrene y opere de acuerdo con principios éticos, morales y legales, respetando la dignidad humana.

No cabe duda que la IA tiene el potencial de mejorar las organizaciones y la calidad de vida de las personas. Sin embargo, todos tenemos la responsabilidad de garantizar que no se convierta en una amenaza real para la humanidad. La IA responsable es un objetivo compartido que exige un compromiso activo de todas las partes involucradas.

Escrito por

Diolimar García
Diolimar García
04/02/2024 23:44:05
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